La idea de este blog es curiosear e informar del ajedrez generalmente, siempre de forma constructiva y positiva sin vetos a ninguno de nuestros rivales, ya que el veto a alguien supone nuestra inferioridad sobre él.
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miércoles, 5 de diciembre de 2012

MEDIO PUNTO DE SUTURA


de David Llena
Mientras los jugadores se apelotonaban en torno a las listas recién salidas, donde aparecían los últimos emparejamientos del torneo de invierno, el pequeño David se intentaba colar pasando bajo el cajetín del extintor. Pero el pequeño David ya no era tan pequeño y la esquina inferior del cajetín frenó en seco su carrera a la altura de la raya de su peinado.  “Papá creo que me sale sangre” me dijo acercándose a mí con la mano sobre la herida. ¡Aquello parecían las fuentes de Meribá!  Fui a atenderlo mientras alertaba a alguien para que se retrasase un poco el inicio de la partida.
Una vez en el cuarto de baño aseamos la herida, taponamos la hemorragia, y limpiamos toda la cara del niño. Mientras, se acercaron el árbitro y un médico que había entre los padres de los participantes que desinfectó la herida y la valoró: “quizá necesite algún punto de sutura”.
La herida ya no manaba tanta sangre, es más, casi se había detenido y preguntamos a David cómo se encontraba. Un pulgar hacia arriba, nos acabó de tranquilizar; y con más miedo que otra cosa ante otro contratiempo más grave, bajamos disputar la última partida por voluntad y empeño de David. Con una mano sujetando la gasa que cubría la herida y las manchas de la odisea en la ropa, se presentó en la mesa 13 a disputar su partida con una sola mano.
Su rival estaba por allí cerca y al observar el panorama, se acercó y con un gesto de caballerosidad que le honraba, le ofreció tablas. David se vio aliviado y aceptó. Yo me vi más aliviado aún, pues no sé que hubiese pasado si esa herida reciente hubiese querido intervenir en la partida. Luego salimos corriendo hacia un puesto de urgencias para tener un mejor diagnóstico de la herida.
Pero aquella herida, había sido ya curada con el “medio punto” que le habían dado en tablero minutos antes. La tensión bajó y la herida se cerró por sí sola sin mayor intervención.
Valga este testimonio para agradecer, a aquel que venía en nombre de la Dama bastetana, su gentil comportamiento para con nosotros. Gracias José Miguel.
P.D Al final pudimos volver a recoger el premio que nos costó sangre sudor y lágrimas.

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